domingo, 18 de abril de 2010

Primer paso

Que sabor raro. El paladar rosa terminó agridulce porque a pesar de haber empatado el partido, La Palermo mereció mejor suerte ante un rival que tuvo sus chances, pero todas fueron desde pelotas paradas y tiros de afuera. Este 2-2 frente a Intrusos deja buenas sensaciones, pone una primera comparación entrando en una nueva categoria.

El primer tiempo del encuentro marcó un dominio de la pelota de parte del equipo recien ascendido, teniendo claras chances de poner la primera ventaja. Primero, el arquero rival tapando un potente cabezazo de Borys, luego un tiro desde el ángulo del área grande de Levin besando el segundo palo. La presión rosada mejoraba con los minutos.

El rival inquietaba con pelotazos cruzados sobre sus delanteros pesados. Justamente de uno de ellos provino el gol que abrió el marcador. 0-1 inmerecido.

La Palermo a pesar de la desventaja, mantuvo la calma y siguió creando ocasiones y fútbol, por lo que logró el empate por medio de un penal que no hubo dudas en pitar, el cual fue convertido por Marcuzan.

Con la igualdad consumada, se vio la mejor faceta del equipo conducido por Naistat. Los puntas llegando a tener serias chances frente el arquero, sumado a llegadas de Frankrajch, siendo de lo mejor del partido.

El segundo tiempo se equiparó la situación, habiendo más lucha en el medio, y más pelotazos a partir de idas y vueltas creados por la poca pausa otorgada. A pesar de eso, dos desatenciones de Intrusos casi hacen caer otra vez su valla; Marcuzan la tiró sobre la red exterior y Frankrajch malogró un mano a mano con un mal pase, sumado también a la suerte, ya que dos tapadas seguidas sobre el autor del primer gol, primero por parte del arquero y luego por un defensor hacían creer que iba a ser difícil cambiar el empate.

Las aperturas sobre los costados quedaron en el pasado y se empezó a dar un partido muy trabado, y justamente cuando se estaba consumando el encuentro, un cabezazo en el segundo palo a partir de un corner hizo caer el arco defendido por Dudelsack.

Otra vez la garra palermitana saltó a la cancha y volvió a levantarse de ir abajo, logrando la igualdad por medio de Wasserman con un cabezazo desde un tiro libre, faltando solo 5 minutos para el pitido final.

La Palermo no merecía perder. El empate no sienta mal sabiendo que recién son los primeros pasos en primera. Hay que resaltar el primer tiempo de control del juego y haber tenido muchas situaciones a pesar de no convertir. El miércoles seguiremos trabajando sobre el fútbol más asociado para acortar la distancia en las lineas sumado a la parte de la testa en situaciones de pelota parada.

Hoy la rosada duerme tranquilo, se dejó todo ante un rival que va a pelear el título. Pensar que fuimos más y que estamos a la par de este tipo de equipos hace que los deseos de que llegue el próximo domingo, sean mayores que antes.

Huevo Palermo, otra semana comienza.

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